Amal Hussein: “Puede ser que haya chicas en tu clase que han sufrido o están en riesgo de sufrir la mutilación genital femenina”

Llegamos al campus de Fuenlabrada de la Universidad Rey Juan Carlos una mañana de finales febrero que bien podía ser de mayo, con un sol radiante y la temperatura perfecta. Ella llega un poco más tarde, disculpándose una y otra vez por el retraso. La invitamos a sentarse en un banco, al sol, y ella se pone cómoda mientras nos preparamos para entrevistarla. Viste de una forma muy casual, quizá lo más llamativo que lleva sean unos coloridos pendientes de aro con cuentas que, junto con un jersey rosa, contrastan con su tez oscura. Mientras habla, se nota que está cómoda, contesta con una bonita sonrisa a preguntas a las que ya está acostumbrada.

Amal Hussein, estudiante de Ciencias Políticas, es activista contra la Mutilación Genital Femenina (MGF). Nacida en Somalia en 1996, llegó a España con su familia siendo una niña en condición de refugiada política. Pertenece a la organización Save a Girl, save a Generation, que lucha contra esta práctica tanto en España como en países africanos como Kenia y Somalia. Esta ONG se ha convertido en una organización de referencia sobre mujeres refugiadas y, sobre todo, sobre la mutilación genital femenina.

Entrevista de una de las fundadoras de Save a girl, save a generation

Amal considera necesaria la visibilización y la toma de conciencia sobre este tema para poder frenar esta práctica tan abusiva. Por eso, asegura que no tiene ningún problema en hablar todas las veces que hagan falta sobre este tema. La entrevista se realizó al aire libre, en uno de los bancos de la Rey Juan Carlos, universidad que compartimos. Había una sensación de comodidad que se mantuvo durante toda la entrevista, en un ambiente que bien podría ser una charla entre amigas. Amal hablaba con fluidez, demostrando su conocimiento sobre el tema, pero usando un lenguaje familiar que ayudó a entender mejor el tema.  

El origen de la ONG

La mutilación genital femenina es una práctica que se viene realizando tradicionalmente en varios países del mundo. Actualmente, se sabe que se practica en 30 países del denominado “cinturón de África”. Sin embargo, hay datos que demuestran que también se está realizando tanto en países de América Latina, como Colombia, e incluso en países de Europa, como Inglaterra. “Muchos piensan que esto solo pasa en algunos países de África y que no les toca de cerca, pero puede ser que haya chicas en tu clase que han sufrido o están en riesgo de sufrir la mutilación”. Esta práctica consiste en la extirpación parcial o total de los genitales femeninos. “Hay varios tipos de mutilación, que van desde la extirpación de los labios vaginales hasta una incisión en el clítoris”.

 Los motivos por los que se realiza la mutilación genital femenina siguen una serie de creencias. “Uno de los objetivos es desmentir los mitos que hay alrededor de esta práctica, que básicamente están enlazados a la subyugación de la mujer, y también desligarlos del Islam ya que el Corán no recoge nada de esto”.

Muchas veces se asocia esta práctica a la escasa formación académica. Sin embargo, esto no es así. “Uno de nuestros trabajos es concienciar a policías, jueces y sanitarios”. Incluso, un aumento de hijos de la diáspora que vuelven a practicarla como una forma de reconexión con los orígenes, con la identidad y la cultura. “Muchas familias lo realizan para evitar el rechazo social dentro del ámbito familiar”. En su caso personal, Amal y su madre tuvieron que abandonar Somalia junto con las hermanas de esta, ya que no querían continuar con esta práctica. “Mi madre y mi hermana sufrieron la mutilación y decidieron evitar esto en las nuevas generaciones, por ello tuvimos que abandonar Somalia para evitar el rechazo de la comunidad”.

Infografía de los países en los que se practica la mutilación genital femenina

Por ello, Amal junto con su prima, madre y tía decidieron crear esta ONG para aquellas mujeres que han sufrido la mutilación o que están en riesgo de sufrirla. “Nacimos como organización en el salón de nuestra casa, nosotras cuatro sentadas diciendo vamos a crear una ONG, y ahora mismo somos una organización de referencia en España en cuanto a mutilación genital femenina”. Aunque su foco está en España, tienen distintos planes en otros países; “hemos creado una casa refugio en Kenia para dar acogida a unas veinte niñas que puedan necesitarlo”.

La evolución

Las legislaciones están cambiando y cada vez tratan más este tema. La Unión Africana dijo no a la mutilación genital femenina en 2016, cuando el parlamento prohibió esta práctica. “Esto sirvió para que muchos países de África se animasen a crear leyes contra la mutilación, algunas van desde la pena de cárcel y otras desde una simple amonestación. Aunque esto no evita que, muchas veces, se haga de forma clandestina”.

La mutilación genital femenina es un tabú, algo de lo que no se habla y que vemos lo suficientemente lejano como para no darle la importancia que se merece. No es sólo en África, también en América, Asia y Europa. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), unas doscientas millones de mujeres han sufrido la mutilación genital femenina, a las que hay que sumar las no registradas y de las que no se tiene constancia. Se estima que entre 6000 y 8000 niñas pasan cada día por la mutilación genital. Esas niñas no están todas aisladas, algunas viven entre nosotros y sí, podrían ser tu compañera de clase. 

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