“Hay que vivir sabiendo que no somos dueños de nuestro destino pero sí de nuestra decisiones”

Los comienzos son siempre duros y sino que se lo digan a la joven productora de cine y televisión Angélica Carbonell. El significado de la palabra “frontera” se reinventó el día que decidió cambiar de rumbo sin ser consciente de la serie de acontecimientos que estaban por venir.

Angélica, de tan solo 26 años y licenciada en Periodismo y Comunicación Audiovisual, ha trabajado en España para importantes multinacionales del sector como Disney y formó parte del equipo de producción en la primera película de animación de Netflix, “Klaus”, nominada al Oscar en 2020.

 

Fotografia de la entrevistada sentada en una sofá blanco
Angelica Carbonell en el studio SPA

Tras el éxito internacional que estaba teniendo el largometraje, pensó que era el mejor momento para mover su currículum en el exterior. Y así fue cómo la contrataron en Circus Studios, un estudio de animación situado en Paris, como encargada de Producción de la serie de Nickelodeon “Lego City Adventures”. Pero el verdadero reto no fue conseguir esa oportunidad profesional por mucho mérito que tenga, sino lo que vino después.

 

Pregunta: ¿Cómo fue cambiar de vida en medio a una pandemia?

Respuesta: Son el tipo de cosas que no esperas que te vayan a pasar. Llevaba años con la idea en la cabeza de irme al exterior. Podía haberlo hecho en cualquier momento pero justo tomé la decisión de dejar mi trabajo, mi apartamento y vender mi coche un mes antes del confinamiento. Cuando ya veía la tragedia avecinarse, era demasiado tarde para dar marcha atrás y decidí seguir adelante hasta el final. Pero fueron momentos de mucha incertidumbre donde no me sentía dueña de mi destino. Todos los días trazaba un plan A y un plan B, imaginando todos los hipotéticos escenarios.

P: Háblanos del día en el que cruzaste la frontera.

R: Tuve varias cancelaciones de vuelos antes de llegar a ese día donde no sabía qué pasaría o cual era la mejor opción. Llegado el gran día, fue todo bastante caótico. El aeropuerto de barajas solo tenía una terminal abierta y las demás cerradas pero eso yo no lo sabía. En mi billete de avión ponía una terminar errónea y no podía llegar al aeropuerto con más de una hora de antelación. Habían varios controles en el aeropuerto y tuve que presentar varias veces los justificantes que explicaban que viajaba por trabajo. El ambiente en el aeropuerto era tenso aunque estuviese casi vacío y al llegar a Francia tuve que pasar por el control de fronteras siendo ciudadana europea. Pese a todo, sentí una gran satisfacción al bajarme del avión.

 

P: ¿Cómo fue conseguir alojamiento durante el confinamiento en una ciudad como París?

R: Fue duro, muy duro. Tenía la presión de que necesitaba tener un alojamiento para que me dejasen cruzar la frontera en Francia. Pero debía alquilar algo sin la garantía de saber si conseguiría cruzar la frontera o cuando lo haría. Hice la visita por skype del apartamento y por suerte todo salió bien porque me la jugué al optar por algo que no había visto en persona.

 

P: Ya te habías labrado un nombre en tu sector profesional en España ¿Por qué empezar de cero fuera?

R: Porque soy una inconformista por naturaleza como el resto de gente de mi generación. No tenía ninguna necesidad real de dejar mi vida en España. Tenía un buen trabajo en un estudio (Studio SPA) que empezaba a ganar cada vez más prestigio. Creo que a veces no hay que esperar a estar en una mala situación para cambiar de rumbo. A veces estar demasiado cómoda es motivo suficiente para dar un giro.

 

fotografia de los productores de la pelicula Klaus
Angélica con sus antiguos compañeros del studio SPA

 

P: ¿Tenías a alguien esperándote en Paris? ¿Por qué París?

R: No, para nada. Cuando decidí marcharme de España, mandé mi currículum a casi todos los continentes y al final escogí trabajar para Circus Studio. Por supuesto no contaba con que me acabaría mudando en medio de una pandemia. Nadie se lo esperaba.

 

P: ¿Has sentido grandes diferencias culturales en tu ambiente laboral?

R: En el trabajo en sí, no. Al final mis funciones son más o menos las misma y lo que se espera de mí es lo mismo tanto si trabajo en Francia como si lo hago en España. Quizás donde siento más diferencias es a la hora de hacer bromas o de dar mi opinión en una reunión de trabajo. Al parecer los españoles somos demasiado directos a la hora de decir las cosas y estoy haciendo grandes esfuerzos para integrarme.

 

P:  ¿Where next? O como dirían los francés: Où ensuite?

R: Antes de venirme creía que solo vendría para pasar un año o dos y luego buscaría otra cosa. Pero ha sido tan tremendamente difícil llegar aquí que no me han quedado ganas de empezar de cero otra vez en los próximos años. Aún así nunca se sabe. Ojalá algún día consiga meter cabeza en Pixar, por ejemplo.

 

P: Déjanos una frase, poema, o pensamiento que le guste y que representa este momento suyo…

R: No tenemos todo el tiempo del mundo. Hay que vivir sabiendo que no somos dueños de nuestro destino pero sí de nuestra decisiones

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