Vente al extrarradio, Pepe

Estación de cercanías de El Soto. Autor: Lucía Cortés
Estación de cercanías de El Soto.

Lejos de Cibeles, El Retiro o Alcalá de Henares, se encuentra Móstoles. La periferia de Madrid también tiene mucho que enseñarnos. Otra forma de vida, otros habitantes. Hoy queremos contaros cómo es vivir en nuestra ciudad.

Circundada por la A-5 y la M-506, Móstoles forma parte del cinturón de hierro del sur la Comunidad de Madrid. Un conjunto de municipios forjados por obreros llegados en masa al albor de los años del desarrollismo. Se convirtió rápidamente en hogar de migrantes del campo que venían a probar suerte a la gran ciudad. Andaluces, extremeños, castellanos, gallegos… Acentos de cada rincón de la geografía patria se mezclaban en torno a la plaza del Pradillo o La Casona.

La situación hoy no es tan distinta de entonces. El movimiento demográfico ha cambiado, la sangría ya no proviene de provincias de la España profunda abocadas a la miseria. Los nuevos vecinos llegan a menudo de latitudes lejanas (África, América del Sur, Asia…) o de la misma ciudad de Madrid; expulsados por los precios imposibles de la vivienda en la capital. Vengas de donde vengas, Móstoles, desde su periférica humildad, se abre para ti.

“Vengas de donde vengas, Móstoles se abre para ti”

Llegar a la villa en cercanías desde Atocha es la mejor opción si te encuentras en Madrid centro y no sabes muy bien por dónde empezar a recorrer la ciudad. También puedes servirte de los buses 521, 522, 523 o 524 que parten del intercambiador de Príncipe Pío.

La mejor forma para tomar el pulso a la villa es empezar desde Móstoles Central recorriendo su arteria principal, la Avenida de Portugal. Caminando hacia el sur y sin haber visto un centímetro de sombra, llegaremos a la rotonda de la calle Granada. El viajero atento se dará cuenta pronto de que en Móstoles las rotondas son parte natural del paisaje. Como en Cuencas las casas colgantes o en Venecia los canales.

Ciudad de cultura, ciudad verde

En una de las salidas, la de la calle Juan de Ocaña, recorreremos la zona más cultural de Móstoles. Aquí se concentran el Teatro del Bosque, el museo de la ciudad y el centro cultural Villa de Móstoles donde se pueden disfrutar de

Teatro Villa de Móstoles, en la Plaza de la Cultura (Móstoles). Autor: Judit Pérez
Teatro Villa de Móstoles, en la Plaza de la Cultura (Móstoles). Autor: Judit Pérez

exposiciones, espectáculos de danza y teatro, a menudo de forma gratuita.  

Algo en lo que Móstoles puede competir de tú a tú con Madrid capital es en zonas verdes. La finca Liana, el parque Ovejero y El Soto son tres grandes pulmones que vibran y respiran para nuestros vecinos. Es muy habitual ver allí a jubilados jugando a la petanca tanto en invierno como en verano. Evocando un pueblo que se ha convertido en ciudad casi sin darse cuenta.

Dijo una vez el New York Times sobre Lola Flores, quien iba a dar un espectáculo en el Madison Square Garden, que “no canta ni baila, pero no se la pierdan”. Y así es Móstoles. Aquí no veréis la sobria arquitectura medieval de Alcalá, ni tenemos un barrio de las Letras. No fue tampoco nuestra villa antigua residencia de reyes y cortes como fuera Aranjuez. De hecho no verán aquí un acueducto romano ni un triste torreón. Móstoles ofrece mucho más.

Te muestra la realidad de un país, España, con toda su belleza y su misera.

Todos los viajeros que pretendan huir del sota-caballo-rey en el que el turismo de consumo ha convertido Madrid deberían pasar por aquí. Encontrarán un paisaje humano y urbano de convivencia y encuentro de culturas. De tolerancia e integración. Verán también los efectos colaterales de la gentrificación: la expulsión de los vecinos de las grandes ciudades hacia el extrarradio.


 Sitios de gran relevancia y que se pueden visitar en Móstoles.

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