La profunda y silenciosa secuela de la Covid-19: La economía

Ya han transcurrido 4 años desde aquel mes de marzo de 2020 en el que la Organización Mundial de la Salud (OMS) y otras autoridades sanitarias decretaran la enfermedad SARS – CoV 2 como una pandemia mundial y el mundo se paralizase bruscamente hacia territorio desconocido.

Desde entonces, la gran labor colectiva y científica ha logrado paliar las consecuencias demográficas y frenar la vorágine de muertos que se sucedían en aquellas primeras oleadas. Las vacunas desarrolladas han sido muy efectivas y han paralizado las muertes y los contagios.

No obstante, muchas áreas del mundo continúan lidiando con un enemigo discreto, pero muy letal que sigue haciendo estragos en la sociedad. Esto se suma a otros factores y acontecimientos como la posterior guerra entre Ucrania y Rusia que dio comienzo a principios de 2022. Pero nos centramos en el factor económico. La pandemia provocó una onda expansiva que involucró a toda la población mundial y desencadenó la crisis económica y financiera más grave desde el final de la Segunda Guerra Mundial.

Calles de Eslovenia vacía por la Pandemia. Autor Petar Milošević, CC BY-SA 4.0, vía Wikimedia Commons

Desigualdad interna y externa entre países

El desarrollo de la actividad económica se vio condicionado por la evolución de la pandemia en 2020. Ese año, se produjo una caída del PIB del 3,3% cuando, en enero de 2020, se estipulaba la misma cifra de crecimiento de esta medida de manera positiva. Sin embargo, geográficamente el desplome y posterior recuperación económica ha tenido un impacto diferente dependiendo de la zona continental. Así, mientras Latinoamérica ha sido la región más afectada por la pandemia en diversos ámbitos, la zona euro en su conjunto reportó un desplome mayor que el de Estados Unidos. Siguiendo a los datos del Banco de España, el Eurostat o el Fondo Monetario Internacional de abril de 2021, el crecimiento del PIB en 2020 y las previsiones para 2021 y 2022 quedaron de la siguiente manera:

Previsiones del Banco de España sobre la evolución del PIB del país en 2021, 2022 y 2023

2020

-10.8

2021

7.5

2022

5.5

2023

1.6

Fuente: Elaboración propia a través de los datos de Banco de España recogidos por www.epdata.es

Evolución del PIB de España a fecha de 26 de marzo de 2024

2020

-10.8

2021

6.4

2022

5.8

2023

2.5

Fuente: Elaboración propia a través de los datos de INE recogidos por www.epdata.es

En lo referido a las perspectivas económicas, estos datos fueron la antesala de la disparidad obtenida también en los niveles de recuperación de la actividad económica en las diferentes economías mundiales. Esto ya quedó reflejado en el mismo año inicial de la pandemia, cuando China, epicentro de la pandemia y principal zona cero, recuperó los niveles de PIB anteriores a 2020 ese mismo año a finales de diciembre, mientras que EE. UU y los países europeos tuvieron que esperar a 2021 e incluso 2022.

América Latina lo hizo a finales de 2022 en su totalidad. Esto desdeña las desigualdades económicas y la disponibilidad de recursos entre continentes y potencias mundiales. Incluso dentro de los mismos conjuntos geográficos hubo disparidad a la hora de lograr revertir la situación económica. En Sudamérica, Brasil y Chile volvieron a los niveles prepandémicos en 2021. Otros países latinos como Argentina o México aún no lo habían conseguido en 2022.

En los países de la Unión Económica Monetaria (UEM) ocurrió algo similar. Aquí la heterogeneidad se evidenció en las diferentes áreas de especialización productivas. Por ello, el impacto fue mucho mayor en los países de la región mediterránea como Italia, Grecia o España, de los cuales un gran porcentaje del PIB se debe a los servicios de ocio nocturno, alojamiento y restauración. Estas actividades quedaron prácticamente eliminadas durante los meses de confinamiento. De ese modo, según el FMI, en España, por ejemplo, el Producto Interior Bruto no alcanzaría índices positivos hasta 2023, casi tres años después del inicio de la pandemia.

Manifestante en NY
Manifestante en NY durante la Pandemia. Autor Andrew Otto, CC BY-SA 2.0, via Wikimedia Commons

La economía española: impacto sin precedentes

Pese a que todos los países, tanto europeos como de otros continentes, sufrieron las consecuencias de pandemia, el PIB español padeció un retroceso en la primera mitad de 2020 nunca antes visto. Esto se debió principalmente a dos factores muy importantes a la hora de analizar la economía de los diferentes países. Por un lado, el pronunciado peso de las actividades de ocio y, por otro, el alto número de pequeñas y medianas empresas. Muchas de estas se vieron obligadas a recurrir a los llamados ERTE (Expediente de Regulación Temporal de Empleo) y, desgraciadamente, no pudieron retomar la actividad previa a 2020, viéndose obligadas a cerrar. Esto queda reflejado de forma clara en el siguiente gráfico de países occidentales:

Se ve como ha evolucionado el paro en España en el año 2020 segun los meses
Fuente: Ministerio de Empleo y Seguridad Social, www.epdata.es
Fuente: INE, Epdata

 

 

En España, la pandemia ha causado impacto negativo, especialmente en los más jóvenes y en aquellos que disponían de contratos temporales. Según los datos del Banco de España y el Instituto Nacional de Estadística (INE), la tasa de empleos temporales cayó en la primera mitad de 2020 a un -20%. Aun así, la situación mejoró de cara al último trimestre de 2020 y primer trimestre de 2021, oscilando entre él -5 y -10%.

Por otro lado, el siguiente gráfico extraído de la Agencia Estatal de Administración Tributaria muestra los sectores que se han visto más mermados en la economía española. El sector de la hostelería, la restauración, los servicios sociales y culturales y el refino de petróleo. En este sentido, la mayoría de los sectores productivos han necesitado mitigar el desastre económico recurriendo a préstamos bancarios. En algunos casos, el préstamo ascendió a más del 15%.

Gráfico con la situación de la hostelería en España durante los meses de Pandemia
Fuente: AEAT, www.epdata.es

Enrique Rubiato, trabajador de una de las pymes afectadas por la pandemia, afirma lo siguiente: “nuestra empresa se dedica a la producción de aceites y lubricantes y durante la pandemia nos vimos afectados como cualquier otro sector. Tuvimos la buena suerte de que nuestra sección productiva estaba considerada como esencial dentro del confinamiento y pudimos seguir fabricando en nuestra planta. De no haber sido así, no sabemos cómo hubiéramos podido salir adelante hoy en día. No obstante, nos vimos obligados a recurrir al ERTE, a reducir la jornada laboral a la mitad y, debido al cierre de fronteras y a las restricciones, nuestras exportaciones, que es el área en que más beneficio sacamos; cayeron en picado.”

Perspectivas de futuro

En general, la amplia capacidad de respuesta a la coyuntura económica generada por la COVID- 19 ha sido parcialmente solventada por la mayoría de los países. Los cambios significativos en las tendencias de trabajo, consumo y diversión permitieron frenar en un primer momento el impacto de la crisis. Pero muchas de las economías mundiales se enfrentan a un futuro incierto. Durante muchos años continuarán notando el desastroso balance económico de 2020.

Con estas perspectivas y las tensiones geopolíticas que se vienen desarrollando desde el final de la pandemia en 2022, como la guerra de Ucrania o el conflicto entre Israel y Palestina en la región de Gaza; la economía mundial se adentra en  un territorio desconocido donde, quien sabe, si a este enemigo silencioso, pero letal como ha sido el impacto económico, no se suman las consecuencias bélicas y diplomáticas del futuro.

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