«En Italia vives con el miedo al examen oral, en España vives con el agobio de los plazos»

De los exámenes orales a las entregas constantes: así cambia estudiar de Italia a España

Conocer las diferencias entre los sistemas universitarios de distintos países permite entender no solo cómo se estudia, sino también cómo se vive la experiencia académica. Sabrina Freda, estudiante italiana de Historia y Crítica del Arte en la Universidad de Salerno, comparte su vivencia como alumna Erasmus en Madrid, donde ha podido comparar de primera mano dos modelos educativos con ritmos, exigencias y dinámicas muy distintas. Lo que comenzó como una expectativa de mayor facilidad se ha convertido en un proceso de adaptación marcado por nuevas formas de aprendizaje, evaluación y relación en el aula.

Pregunta (P).¿Por qué elegiste Madrid para el Erasmus?

-Tenía amigas que habían venido antes y me hablaban muy bien de Madrid. Y también, seré honesta, pensaba que iba a ser un poco más fácil que quedarme en Salerno. El español lo entiendo bastante bien, me parecía que no iba a tener problema. Y al final ha sido así, lo estudié desde el colegio, entonces ahora lo pongo en práctica.

P.¿Qué fue lo primero que te sorprendió del sistema universitario español?

-Las entregas. La cantidad de entregas. En Italia casi todo es el examen final. Aquí hay trabajos, presentaciones, lecturas comentadas… y cada cosa tiene su fecha. Al principio pensé que sería más llevadero porque no depende todo de un solo día. Pero el agobio no desaparece, solo se estira a lo largo de todo el cuatrimestre. Es un cansancio distinto.

P.¿Cómo funciona el examen oral en Italia exactamente?

-Es tú y el profesor, cara a cara. Te pregunta lo que quiere, cambia de tema, te corta cuando le parece. No sabes cuánto va a durar. No hay trampa posible, o sabes o no sabes. La noche anterior es horrible. No duermes, repasas, vuelves a repasar. Pero cuando termina bien hay un alivio que aquí no he sentido todavía, porque aquí siempre queda algo pendiente.

«Aquí el profesor es de igual a igual con los estudiantes, y al principio eso me chocó»

P.¿Notaste diferencias en cómo se relacionan los estudiantes con los profesores?

-Muchísimas. En Italia el profesor es el profesor, punto. Hay una distancia que no se cruza. Aquí la primera semana vi a un estudiante interrumpirle para llevarle la contraria y pensé que iba a pasar algo. No pasó nada, discutieron un momento y siguió la clase. En Salerno eso no ocurre. Aquí el profesor es de igual a igual con los estudiantes, y al principio eso me chocó. No sabes bien cómo moverte cuando no hay esa barrera. Pero te acostumbras, y creo que es mejor así.

Sabrina y su respuesta hacía qué diferencia hay en el trato estudiante-profesor, entre España e Italia

P.¿Qué ha sido lo más difícil de adaptarte a estudiar en España?

-Al principio, organizarme. Tenía la sensación de que siempre había algo que entregar y me costaba priorizar. En Italia puedes concentrarte en una sola materia durante más tiempo, pero aquí tienes varias cosas a la vez. También me costó entender exactamente qué esperaba cada profesor, porque no todos piden lo mismo. Con el tiempo aprendes a adaptarte, pero al inicio es un poco caótico.

P.Historia del Arte es una carrera con mucha teoría. ¿Cómo se trabaja aquí?

-Más práctica de lo que esperaba. En Italia es mucho texto, muchos autores, fechas, movimientos. Aquí también, pero se mezcla con visitas, con analizar obras directamente en clase, con trabajos donde tienes que dar tu propia opinión sobre una pieza. Eso al principio me costó. Yo estaba acostumbrada a repetir lo que decía el libro y hacer la mayoría de cosas por mi cuenta, pero aquí es distinto.

P.¿El español te ha dado problemas en los estudios?

-En la calle no hay problema. Pero en los textos académicos hay palabras que en italiano conozco bien y aquí tengo que aprender de cero. A veces sé perfectamente lo que me piden y no consigo escribirlo con precisión. Sin embargo, cuando llevas unos meses aquí creo que prácticamente ya te acostumbras y entiendes el 90% de las cosas.

P.¿Qué le dirías a alguien que esté pensando en hacer el Erasmus en España?

-Que venga, claro. Pero que no venga pensando que va a ser fácil por el idioma o porque España tiene fama de relajada. Hay trabajo y hay fechas. Solo que funciona distinto. Y ese distinto tiene cosas muy buenas. Es bueno que aquí no hace falta estudiar mucho, más que todo cumplir con tus entregas, a diferencia de allí, que todos los meses estás estudiando para el próximo examen.

P.¿Te ha cambiado esta experiencia también a nivel personal, más allá de los estudios?

-Sí, bastante. Vivir en otro país te obliga a salir de tu zona de confort todo el tiempo, no solo en la universidad. Tienes que adaptarte a otra forma de vivir, a otro ritmo, incluso a otra manera de relacionarte con la gente. Creo que ahora soy más independiente y más abierta a los cambios. También aprendes a relativizar las cosas y a no agobiarte tanto cuando algo no sale como esperabas.

«Madrid es enorme y al principio agobia un poco»

P.Y fuera de la facultad, ¿cómo es Madrid comparado con Salerno?

-Muy diferente, pero en el buen sentido. Salerno es una ciudad tranquila, todo el mundo se conoce, hay un ritmo más pausado. Madrid es enorme y al principio agobia un poco. Pero luego te das cuenta de que eso también tiene algo bueno: hay cosas pasando todo el tiempo. En Salerno el fin de semana sabes exactamente lo que vas a hacer. Aquí nunca sabes cómo va a acabar el día, y eso me ha gustado más de lo que pensaba. Aunque también echo de menos cenar a una hora razonable.

Sabrina en estadio

Sabrina visitando el Estadio Metropolitano del Atletico de Madrid/ Foto: Jean Samaniego

Sabrina disfrutando de las tapas madrileñas
Sabrina disfrutando de las tapas madrileñas/ Foto: Jean Samaniego
Sabrina junto a sus nuevos amigos en Madrid
Sabrina junto a sus nuevos amigos en Madrid. / Foto; Jean Samaniego

Noticias relacionadas