Fuenlabrada: unidad y solidaridad frente al COVID-19

Jordi Sarrión. Madrid

Fuenlabrada es una ciudad del sur de Madrid que forma parte del conocido ‘cinturón rojo’ de la Comunidad de Madrid y que, a día de hoy, sobrepasa los 200000 habitantes. Si bien durante los 60 era un pequeño pueblo agrícola, desde el año 1975 hasta el 2001 se convirtió en una importante ciudad industrial, y creció desde los poco más de 18000 habitantes que tenía hasta sobrepasar los 200000. Este crecimiento estuvo marcado por la llegada de inmigración de Madrid, de Andalucía y de una gran multitud de países del mundo. Pese a esta absorción tan rápida de personas pertenecientes a lugares tan diversos —según fuentes del Ayuntamiento de Fuenlabrada, en torno al 28% de la población fuenlabreña es extranjera— Fuenlabrada siempre ha sido ejemplo de integración y de solidaridad. Pese al crecimiento descontrolado que tuvo durante los años 80 y 90, esta ciudad del sur de Madrid cuenta con una importante red solidaria articulada en torno a un potente tejido asociativo, que ni ha permitido ni permitirá que nadie se quede atrás en los momentos más difíciles, como el que atraviesa la sociedad española actualmente a tenor de la irrupción del virus COVID-19. 

 

¿Cómo enfrenta Fuenlabrada al COVID-19?

La situación en Fuenlabrada es crítica, como en la mayoría de las principales urbes de la Comunidad de Madrid. Se calcula que el hospital de Fuenlabrada alberga en torno a unos 300 enfermos por coronavirus, y que la cifra se multiplique por dos a lo largo de esta semana. En torno al 90% de las personas que entran al hospital lo hacen con síntomas de contagio por COVID-19. Desde el consistorio se busca habilitar nuevos espacios en el hospital de Fuenlabrada. Según afirma el Secretario General y concejal por Podemos Fuenlabrada Pedro Vigil “el problema reside en que no existe, a día de hoy, personal para habilitar espacios fuera del hospital”, por lo que, al igual que el Gobierno local, estiman conveniente seguir con el proceso de adaptación del hospital de Fuenlabrada aprovechando sus instalaciones para albergar a un mayor número de personas, en caso de que sea necesario.

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Mapa ilustrativo de la situación actual de los hospitales de Fuenlabrada, Alcorcón, Móstoles, Leganés y Getafe. / CC-BY-SA Autora: Noelia Casado

 

Javi es un chico de Fuenlabrada como cualquier otro. Tras despertarse un día en la ciudad condal, donde vive desde hace 4 años, Javi recibió la noticia que se convertiría en el núcleo de los pensamientos que tendría durante las siguientes semanas: sus padres (Benito y Margarita) habían dado positivo, tenían el COVID-19. En ese momento, Javi tomó conciencia; ese virus que había surgido en la lejana ciudad china de Wuhan había llegado a España para quedarse. Benito y Margarita comenzaron a sentir los síntomas del virus en torno al día 8 de febrero. A causa de la incertidumbre que existía en aquellos momentos pensaron que sus síntomas eran los de “una persona con un catarro”, e intentaron hacer vida normal. No obstante, al poco tiempo, la fuerte tos que tenía Benito y el enorme cansancio que mantenía a Margarita en la cama los llevaron a “llamar al teléfono facilitado por la Comunidad de Madrid para atender a los posibles casos de coronavirus”.

 

Un teléfono que no funciona

David es un joven estudiante del Doble Grado en Historia y Periodismo en la Universidad Rey Juan Carlos de Fuenlabrada. Tras llegar el día 24 de Bolonia —considerada una de las zonas de riesgo— se dio cuenta de que tenía tos seca, fiebre ligera y se sentía muy cansado. En pleno boom mediático sobre el COVID-19 decidió, al sentir los síntomas que se especificaban, llamar al teléfono que facilitaba la Comunidad de Madrid. Si bien durante los primeros días le dijeron que “esperase en casa y permaneciera en cuarentena hasta nuevo aviso” ese nuevo aviso no llegaba. Así, decidió insistir, y recibió la respuesta de que, a lo largo del día, algún médico se desplazaría a su domicilio para evaluar su caso. Después de múltiples intentos y de que nadie fuese a su casa, asustado y a 400 kilómetros de sus padres, David consiguió que alguien fuese a su piso de estudiante y le hiciese las pruebas pertinentes para saber si era (o no) portador del virus COVID-19.

 

Infografía teléfono de emergencia coronavirus colapsado comunidad de madrid
Infografía sobre el teléfono de atención por el coronavirus en la Comunidad de Madrid. / CC-BY-SA Autora: Noelia Casado

 

Lo mismo ocurrió a los padres de Javi, quienes, tras llamar en reiteradas ocasiones y no recibir respuesta alguna y debido a la situación de gravedad en la que se encontraban,  decidieron ir motu proprio al hospital de Fuenlabrada y personarse allí para que les hiciesen las pruebas el 12 de febrero; allí permanecieron en espera casi un día entero hasta que fueron diagnosticados con COVID-19 y principio de neumonía. Lo cierto es que, a pesar que desde el Gobierno de la Comunidad de Madrid afirmen que el número de teléfono para urgencias relacionadas con el coronavirus no está colapsado, tanto comunidades de usuarios como el personal sanitario afirman que sí lo estaba y continúa estándolo. Para Javi, “este es sólo otro fruto de los intentos de privatización y reducciones de presupuesto en Sanidad que se pusieron en marcha después de los peores años de la crisis económica”.

Tanto en el caso de David como en el de Benito y Margarita —ambos tuvieron lugar en la misma semana— en el momento en que apenas había 100 casos confirmados de coronavirus en la Comunidad de Madrid, desde el teléfono de atención se les confirmó que no daban abasto para poder atender todas las llamadas. Para David “es inverosímil que se niegue la situación”, ya que, según afirma, “no hubo llamada para confirmar mi negativo en COVID-19 por parte de la Comunidad de Madrid hasta 8 días después del confinamiento. No se me dieron instrucciones y me sentí abandonado por la Administración”. En todo caso, desde la Comunidad han puesto a disposición de los usuarios una aplicación para “la autoevaluación de los ciudadanos (…) que se suma a la web www.coronamadrid.com”, gracias a las que, afirman, “se han realizado más de doscientas mil pruebas de auto-evaluación”

 

Los grandes olvidados

Como en todas las situaciones de crisis, quienes acaban pagando las consecuencias son los colectivos más vulnerables. El Ayuntamiento de Fuenlabrada emprendió desde el primer momento medidas para protegerlos. Según explica desde la oposición el Secretario General de Podemos en Fuenlabrada, “hay un consenso generalizado para proteger a los más vulnerables, que pasa por la minimización de los servicios municipales, el favorecimiento del teletrabajo, suspensión de los plazos para el pago de algunos impuestos municipales mantenimiento del servicio de comidas para la gente mayor vulnerable y la creación de bonos para aquellos alumnos que tenían derecho a becas comedor”. Así, según apunta, los colectivos más vulnerables, que para su grupo eran “trabajadores municipales, personas sin apenas recursos y los mayores “se encontraban protegidos”, después de aplicarse unas medidas que “como todo en la vida eran mejorables” pero que iban “en la buena dirección”.

Esta opinión no la comparten desde la Asociación Cultural de Mayores de Fuenlabrada. Ellos son la única de las 8 asociaciones de mayores de Fuenlabrada que continúa trabajando actualmente a pesar de las adversidades de esta situación: tratan de ayudar tanto a sus afiliados como a aquellas personas que, desde todos los rincones de la Comunidad de Madrid, les piden ayuda. Para ellos, “la situación es crítica”, ya que “apenas existen tests para poder probar que los ancianos tienen coronavirus” y “las autoridades, por ello, han decidido considerarlos a todos ellos enfermos de COVID-19”. 

Según cuenta, los mayores son los grandes olvidados “al primarse los respiradores para las personas más jóvenes”, de manera que “se está conduciendo a los ancianos a la muerte”. Según las estimaciones que han llevado a cabo, alrededor de, 50% de los mayores de las residencias madrileñas tienen ya coronavirus” y “alrededor de la mitad de ellos, infortunadamente, acabarán muriendo”. Además, según afirman, desde las diversas Administraciones se prefiere reservar las camas disponibles para pacientes más jóvenes: los mayores no tienen acceso a los hospitales a no ser que sean llevados a estos ex profeso. Por otro lado, cuenta, “las cifras que venden los Gobiernos son ciertamente demagógicas, pues no se incluye en estas a los fallecidos en las residencias”. Según afirma la CADENA SER, “uno de cada tres muertos por coronavirus en España era un anciano que estaba en una residencia”, siendo ya 1307 los ancianos fallecidos por coronavirus, 855 de ellos en Madrid.

 

Un soplo de esperanza 

Durante estos días la sociedad española ha sufrido un shock muy grande, y se ha visto sometida a un confinamiento inédito desde tiempos de la Guerra Civil. Esta situación tan dura ha dado pie a mucho sufrimiento, pero también a la creación de grandes redes de solidaridad. El caso de Fuenlabrada es uno de los más significativos: existe un poderoso ejército de voluntarios que fabrican y distribuyen, en colaboración con un grupo de empresarios del sector, mascarillas y otros elementos sanitarios gracias a impresoras 3D. Como afirman desde Podemos Fuenlabrada, “el bicho (COVID-19) no entiende de ideologías (…) y desde todos los sectores de la sociedad civil fuenlabreña la gente está para sumar y colaborar en la medida de lo posible”. Si bien se espera que el hospital de Fuenlabrada llegue a sus picos máximos esta semana próxima, se cuenta, como afirma el concejal de Podemos Fuenlabrada con “mucha gente que se ofrece para ayudar en lo posible, y, lo que es más bonito, para aprender a hacer lo que haga falta con tal de ayudar”. Estas escenas son, para él, la cara B del virus, y le recuerdan “a esos momentos tan especiales en los que la gente se iba a Galicia a limpiar el chapapote porque sentía la necesidad de ayudar al pueblo gallego”.

La otra noticia que une a toda la sociedad es la voluntad de que se cure el máximo posible de personas.. Según cuenta su hijo Javi, tras enterarse de que sus padres estaban en habitaciones separadas llamó: “en una llamada comenté al personal administrativo que mis padres estaban separados en el hospital”. Según afirma, al cabo de unas horas sus padres se reunieron en la misma habitación y, a partir de ese momento, su situación comenzó a mejorar. Tanto fue así que, al cabo de pocos días lograron recuperarse significativamente y los subieron a planta.  El día 24 se convertían en los primeros pacientes que, si bien no estaban totalmente curados del COVID-19, conseguían volver a sus casas. A día de hoy ambos se encuentran en proceso de recuperación en su casa, con medicación y controlados por vía telefónica. En tiempos de incertidumbre, cuando todo se desvanece, Fuenlabrada tiene presente que saldrá de esta unida y solidaria o no saldrá.

 

Podcast: tres miradas sobre el coronavirus

 

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