Fútbol femenino: crecer no es lo mismo que igualar

En un estadio lleno de espectadores, miles de personas corean el nombre de una jugadora al
marcar un gol decisivo. Esta escena que hace unos años parecía exclusiva de los hombres se ha
convertido en una realidad constante en nuestro país. El fútbol femenino en España está
atravesando una de las etapas de mayor crecimiento de su historia, gracias al aumento del
interés del público, que deriva en mayor inversión y referentes más importantes. A pesar de la
evolución de las diferencias salariales, mediáticas y estructurales, el fútbol masculino sigue
despuntando en este partido.

«El fútbol femenino ya no pide permiso para existir, pero todavía lucha por competir en
igualdad.»

Boom sin equidad

Hace una década, el fútbol femenino se encontraba alejado de las cámaras, con gradas
prácticamente vacías y sin patrocinios, pero hoy grandes campos como el Camp Nou o San Mamés rompen récords de asistencia por partidos femeninos. Las jugadoras son hoy en día
referentes para las niñas y su presencia mediática ha crecido considerablemente. El crecimiento
fue asistido en gran medida por las redes sociales, donde los resúmenes o goles destacados se
difunden al instante. Instagram o TikTok permiten que las jugadoras construyan una imagen
pública personal. A pesar de esta evolución, existe una realidad aplastante: las futbolistas siguen
cobrando menos y se siguen encontrando con desigualdades, las cuales los hombres nunca
afrontaron.
" Cascades soccer - women vs UNBC 32 " de University of the Fraser Valley está bajo licencia CC BY 2.0 .

 El auge imparable del fútbol feminino

En España, la profesionalización de la liga de fútbol femenino y el éxito aplastante de la
selección nacional han derivado en un aumento abismal de audiencia, lo que aumenta el número
de licencias federativas y la presencia de los medios del deporte. El impulso no es únicamente social. Organizaciones como la FIFA o la UEFA están invirtiendo cada vez más en el desarrollo del fútbol femenino, promoviendo competiciones y estrategias específicas para aumentar la visibilidad.

La victoria de “las guerreras” en el mundial de 2023 fue un punto de inflexión. La sociedad
empezó a prestar atención y jugadoras destacadas como Aitana BonmatíAlexia Putellas o Jenni Hermoso se han convertido en verdaderas estrellas, ocupando un puesto que al parecer solo estaba pensado para estrellas masculinas. Este crecimiento también se ve reflejado en los estadios, ya que en los pasados años, clubes
como el FC Barcelona han reunido a miles, si no decenas de miles, de personas en los partidos,
lo que parecía impensable hace unos años.

A pesar de su mejoría en popularidad y posición mediática, las diferencias no han desaparecido,
el fútbol femenino sigue creciendo, pero las desventajas económicas y mediáticas siguen
estando ahí.

" Aglomeración en las afueras del Millennium Centre " de joncandy está bajo licencia CC BY-SA 2.0 .

Una desigualidad que persiste

Este crecimiento, sin embargo, coexiste con una realidad apenas visible, la desigualdad. El avance de las mujeres en el fútbol no es acompañado a la par con los recursos y el reconocimiento. 

La diferencia salarial es uno de los puntos que más diferencian al sector masculino del femenino. A la vez que jugadores, sin ser estrellas mundiales, firman contratos millonarios y acuerdos de publicidad igual de eneficiarios, muchas jugadoras con renombre necesitan de un segundo salario ya que sus contratos son de menor beneficio. La diferencia no solo se aprecia en los sueldos. La brecha también se precia en segmentos como los patrocinadores, la infraestructura del deporte, la  tención o cobertura televisiva, los recuerdos médicos o el reconocimiento de estas en los premios.

La profesionalización de la Liga F supuso un gran avance en cuanto a las condiciones de trabajo, especialmente en el salario mínimo. Sin embargo, las cifras se alejan todavía del fútbol masculino. Este contexto provoca que las futbolistas denuncien una sensación de igualdad falsa, ya que, a pesar de que el interés mediático aumentó, mucha gente sigue prefiriendo el deporte en su versión masculina.

Las portadas, programas deportivos o las retransmisiones también son eco de esta desigualdad, ya que los medios deportivos siguen centrándose más en el fútbol masculino a pesar de que el femenino esté logrando hitos históricos.

" Lewes FC Women 4 Coventry Utd 1 14 11 2021-354.jpg " de jamesboyes tiene licencia CC BY 2.0 .

«La visibilidad ha crecido más rápido que la igualdad.»

Más visibilidad, pero no igualidad

Lejos de los terrenos de juego, el fútbol femenino genera grandes cambios en la sociedad y en la
cultura. Muchas son las niñas que empiezan a practicar este deporte gracias a los referentes
femeninos que tienen y que ven en la televisión o en las redes sociales. 

La presencia de las jugadoras en las redes sociales hizo que la situación evolucionara de ser practicantes anónimas a que las nuevas generaciones conozcan sus nombres y sus historias, celebren sus goles y sean consumidoras del fútbol femenino. El impacto del deporte rey en su aspecto femenino también se ve reflejado en las escuelas y academias de fútbol, pues la presencia de mujeres incrementa cada temporada. Para muchas niñas el fútbol no se ve como romper con estereotipos sino como hacer deporte de una forma normal.

Pero no todo es de color de rosa, muchos son los expertos que dictaminan que queda bastante
camino para lograr una igualdad plena. El crecimiento es evidente y notable, pero su consolidación depende de mantener e incrementar la inversión, la cobertura mediática y el apoyo institucional. El fútbol femenino ya muestra cómo llena estadios, genera audiencia y crea referentes mundiales. El desafío que queda por lograr es la igualdad.

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