Javier Morillas y sus claves sobre el poder económico global: «China y el mundo musulmán marcarán las próximas dos décadas”

Javier Morillas, economista y catedrático de Economía Aplicada, reflexiona sobre quién toma realmente las decisiones en el sistema global. Analiza el papel creciente de China y de las grandes potencias, así como los desafíos estructurales y geopolíticos que marcarán el futuro económico y social de Occidente.

Javier Morillas está especializado en economía internacional, globalización y política económica. Además de su labor académica como catedrático de Economía Aplicada, actualmente ejerce como consejero del Tribunal de Cuentas de España. En su intervención, ofrece una visión crítica sobre la configuración del poder económico mundial y subraya la importancia de comprender los cambios geopolíticos para interpretar correctamente la evolución del sistema internacional.

P: A lo largo de su trayectoria ha analizado la  globalización desde distintos contextos. ¿Qué ha cambiado realmente en su forma de interpretarla tras crisis recientes como la pandemia o la guerra de Ucrania?

R: Creo que ha sido muy similar. La globalización está muy macada por una serie de determinantes sobre el desarrollo de los países que conforman la economía mundial, y que yo he centrado en 10 determinantes; y lo que ocurre viene derivado del comportamiento de los dirigentes de cada uno de los países.

P: Cuando analiza una situación internacional compleja, ¿qué pesa más en su enfoque: los datos económicos, la intuición o el contexto político?

R: Pesan los tres enfoques: Los datos económicos, el contexto político y a ello le añado la intuición.

Despacho Internacional del Tribunal de Cuentas. Autor: Carlos Butragueño

P: Desde su experiencia, ¿en qué momentos ha percibido con más claridad que las decisiones económicas internacionales no se toman donde aparentemente se dice que se toman?

R: Las decisiones económicas internacionales se toman siempre en los mismos sitios y por los mismos países, que son los protagonistas de la agenda internacional, los que inventan, los que ahorran, los que invierten, los que crean empleo,… La materia prima más escasa es la materia gris. Y está bastante concentrada en el mundo.

 

 

 

P: ¿En qué situaciones ha visto que la Unión Europea actúa con verdadera autonomía estratégica… y en cuáles ha evidenciado sus límites?

R: La autonomía estratégica la tiene en el mundo quien tiene el liderazgo tecnológico, que es EEUU. La UE la ha mostrado en la creación de AIRBUS, que ha acabado por desplazar a Boeing, por ejemplo. Sus límites en muchas ocasiones, pero de forma consciente, porque tener el liderazgo tecnológico exige un esfuerzo presupuestario tan grandes que nos ha ido más cómodo plegarnos a la cobertura norteamericana; lo que vemos ahora en el terreno de la Defensa, pero pasa en el campo especial, la investigación médica, etc…

P: En su trayectoria profesional, ¿cuándo ha visto más claramente los límites de la soberanía económica de un país como España? 

R: Pues una cosa similar a la UE. Más claramente se ve en nuestra relación con Marruecos.

P: ¿Qué indicadores utiliza usted para distinguir si políticas como los fondos europeos están transformando realmente la economía o simplemente sosteniéndose a corto plazo?

R: En el peso del sector industrial y en las exportaciones. Aunque habrá que esperar a que éstos terminen y analizar sus efectos.

P: Desde su conocimiento de la supervisión económica, ¿cree que herramientas como la inteligencia artificial van a reforzar la transparencia… o también la capacidad de ocultar irregularidades?

Javier Morillas junto al entrevistador. Autor: Carlos Butragueño

R: Claro que la inteligencia artificial refuerza la transpariencia. Y creo que tenderá a impedir el ocultamiento de irregularidades, se diga lo que se diga sobre cómo esté alimentada, pues su alimentación global de base tenderá a equilibrarse en lo que tenga de aspectos limitativos.

P: ¿En qué momento considera usted que la deuda deja de ser una herramienta útil y pasa a convertirse en un problema estructural entre generaciones?

R: La deuda deja de ser útil cuando la rentabilidad de la inversión que realizas con ella es menor de lo que te cuesta pagarla, especialmente a largo plazo.

P: En su análisis, ¿cuándo una política económica necesaria —como la transición energética— puede empezar a generar efectos contraproducentes en términos de competitividad internacional?

R: Genera efectos contraproducentes en términos de competitividad internacional cuando no vas equilibrando bien las distintas fuentes energéticas disponibles -introduciendo las nuevas, mientras vas dejando las antiguas y los costes en términos de PIB, empleo, PIB/per cápita. evolucionan de forma negativa.

P: Si tuviera que resumir en una sola idea el fenómeno económico que va a marcar las relaciones internacionales en los próximos 20 años, ¿cuál sería… y por qué cree que todavía no se está entendiendo del todo?

R: Uno es la dictadura China y su sistema de economía dirigida y partido único. Es todo un mundo dentro del mundo. Es quien ha trastocado el mercado internacional de salarios y productos en las últimas dos décadas y su nivel tecnológico a alcanzar en los próximos 20 años no sabemos hasta donde puede llegar, o el sistema puede colapsar como ocurrió con la URSS.

El otro fenómeno es el del mundo musulmán; no económico, sino social; desde la irrupción de la revolución islámica de Irán en 1979 se ha producido una carrera entre sus distintas corrientes -chiiés, suníes, talibanes, etc- y una serie de convulsiones, migraciones y avances del islamismo radical (Hezbolá, Hamás, 11-S, 11-M, Bataclán, Londres, Hutíes…) que tampoco sabemos cómo va a evolucionar.

Eso son a mi entender los grandes retos a los que se enfrenta la civilización occidental y el mundo tal como lo conocemos.

 

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