Jorge Ferrer, campeón mundial de K1 en 2016, es uno de los referentes nacionales en los deportes de contacto. Con una trayectoria que abarca tanto el ámbito amateur como el profesional, su carrera refleja la evolución de una disciplina que ha ganado visibilidad y nivel competitivo en los últimos años. En esta entrevista, analiza sus inicios, repasa los hitos más destacados de su recorrido deportivo y ofrece su visión sobre el presente y el futuro de este deporte.
Pregunta: Para empezar, ¿cómo empezaste en el mundo de los deportes de contacto?
Respuesta: Pues empecé hace bastante tiempo, alrededor de 15 o casi 20 años. En aquel momento era un ámbito bastante desconocido, así que mi inicio fue casi por casualidad. Hoy en día todo está mucho más visible, con eventos, retransmisiones y mayor difusión, pero entonces había pocos gimnasios y muy poca gente practicándolo.
Comencé probando una clase de Muay Thai sin demasiadas expectativas, simplemente por curiosidad. Poco a poco me fui enganchando, empecé a entrenar con más constancia y, con el tiempo, di el paso a la competición.
Tienes varios títulos, especialmente campeón de la Copa de España en K1.

No recuerdo exactamente el año de ese título en concreto, tendría que revisarlo. Fue una etapa en la que competímucho, participé en numerosos torneos y acumulé bastante experiencia, aunque no llegué a ser profesional al cien por cien.
Durante esos años viajé bastante, tanto por España como por otros países de Europa, como Portugal o Noruega. En 2016 conseguí ganar una Copa del Mundo, y fue un momento muy especial porque logré ganar todos los combates. El año anterior había quedado tercero en un campeonato mundial, así que ese logro tuvo aún más valor. Además, también obtuve varios títulos a nivel nacional y regional.
¿Cómo se organizan este tipo de competiciones? ¿Las organiza alguna federación?
Este tipo de competiciones no están unificadas bajo una sola entidad. Existen muchas federaciones y organizaciones diferentes, cada una con sus propios eventos y normativas.
Como deportista, puedes competir en distintas federaciones dependiendo de dónde te inscribas o de las oportunidades que surjan. En muchos casos, participas en varias a lo largo de tu carrera.
A nivel más personal: ¿qué significó para ti ganar y ser campeón del mundo?
En su momento fue una experiencia increíble, algo muy especial. Con el paso del tiempo, la perspectiva cambia, pero sigue siendo un logro muy importante.
Más allá del título, este deporte me ha aportado valores fundamentales como el sacrificio, la disciplina, la constancia y el cuidado personal. Sobre todo, me dio mucha confianza en mí mismo.
Cuando te subes a un ring o a una jaula, te enfrentas a otra persona que quiere ganarte, y es completamente normal sentir miedo. Todo el mundo lo siente. La clave está en aprender a gestionarlo, convivir con él y superarlo.
Esa capacidad luego se traslada a la vida cotidiana: si eres capaz de enfrentarte a esa situación, también puedes afrontar otros retos. Lo más valioso que me llevo es esa mentalidad de esfuerzo y la seguridad de que, trabajando duro, puedes conseguir lo que te propongas.
¿Cómo decides en qué competiciones participar?
Normalmente, los eventos los organizan promotores que buscan peleadores en función del peso y la modalidad. Cuando ya tienes cierta trayectoria, es habitual que te contacten directamente para proponerte combates.
También existen competiciones más estructuradas, como campeonatos oficiales a nivel regional o nacional, en los que puedes inscribirte.
¿Empezaste en una disciplina concreta o fuiste probando varias?
Empecé relativamente joven, con unos 18 o 19 años, en un gimnasio de Madrid. Al principio fui probando distintas disciplinas dentro de los deportes de contacto, lo que me permitió adquirir una base bastante completa.
Con el tiempo, fui enfocándome más en aquellas modalidades en las que me sentía más cómodo y en las que podía rendir mejor.
¿Crees que este deporte ha evolucionado y se ha profesionalizado más?
Sí, ha evolucionado muchísimo. Antes no existía el nivel de preparación que hay ahora. Hoy en día todo está mucho más profesionalizado: los entrenamientos, la planificación, la nutrición y la preparación física.
Además, aspectos como el control del peso o los llamados “cortes de peso” están mucho más regulados y gestionados que antes.
Sobre el dinero y los patrocinadores: ¿había ayudas en tu época?
Prácticamente no había ayudas. En muchos casos, tenías que asumir tú mismo los gastos de viajes, alojamiento y material.
Aunque la situación ha mejorado ligeramente con el tiempo, sigue siendo complicado vivir exclusivamente de este deporte.
¿Sigues entrenando hoy en día?
Sí, sigo entrenando, aunque no al mismo nivel de exigencia que antes. Continúo yendo al gimnasio, principalmente por salud y porque realmente me gusta.
Para terminar: ¿qué consejo darías a alguien que quiere empezar en este deporte y llegar al máximo nivel?
Lo primero es ser consciente de que vivir de este deporte es muy difícil. Por eso, es importante contar con un plan alternativo, ya sea a través de estudios o de una profesión.
A partir de ahí, lo más importante es la constancia, el sacrificio y la disciplina. También es clave mantener una mentalidad positiva y tomárselo en serio desde el principio.
Sin trabajo duro y sin constancia, es muy complicado lograr resultados.

