Mattis G. de la Fuente: «Lo que me interesa son esos personajes de Chéjov que sienten que se les está escapando la vida»

Mattis G. de la Fuente estudió Psicología en la Universidad Autónoma de Madrid y, en su época universitaria, fundó su propia compañía de teatro, La Nomai. Completó su formación con el Máster en Creación Teatral de la Universidad Carlos III de Madrid y con las clases de profesionales del mundo escénico como Juan Mayorga, Sergio Blanco, Pablo Messiez, Pablo Remón, Álvaro Tato o José Luis Alonso de Santos. Forma parte de la Asociación La Clavelada que, en septiembre de 2025, inauguró Chulona Mía, un espacio cultural en Usera dedicado a la experimentación artística y, sobre todo, teatral. En este espacio, La Nomai ensayaba su última obra, Sonia dice que descansaremos. Se trata de una adaptación del Tío Vania de Chéjov que se representa cada domingo de abril a las 19:00 en Nave 73.

 

Pregunta. ¿Qué es Chulona Mía y cómo nace?

Respuesta. La mente pensante de Chulona Mía fue mi compañera Raquel Escudero. Vio que el panorama del teatro en off en Madrid, a pesar de ser muy abundante, arrastraba problemas. La gente que hace teatro en el off a veces está incómoda, las condiciones laborales no son las mejores, suelen compartir espacio con muchas compañías… Queríamos idear un espacio donde no hubiese multiprogramación, con una compañía actuando cada semana y con transparencia en las cuentas. La compañía alquila el espacio ese fin de semana y se lleva el 100% de la taquilla, por lo que es más sencillo que puedan recibir el dinero que merecían Es cierto que cobran poco, los ensayos no son pagados y la gente no está dada de alta, pero pueden sentir su trabajo más recompensado.

P. ¿Qué personas están implicadas en la sala?

R. Somos cinco: María Lobillo, Raquel Escudero, Manu Pérez, Irene Andrés y yo. Principalmente, usamos el espacio para obras de teatro. Cada fin de semana se representa una obra distinta. Los miércoles ensayan, los jueves montan el escenario y los viernes, sábados y domingos hacen funciones. También llevamos a cabo otros eventos culturales como conciertos o performances. Nuestro espacio se caracteriza por ser multidisciplinario, pero enfocado a las artes escénicas.

P. ¿Cuándo empezaron con este proyecto?

R. Justo hace un año, en torno a marzo o abril de 2025, empezamos a hablar del proyecto. Encontramos el espacio a finales de mayo, en junio firmamos y estuvimos todo el verano de reformas. Abrimos a mitad de septiembre. La primera obra que representamos fue a comienzos de octubre. Esta primera temporada está yendo bien, pero la inversión inicial fue muy grande y tuvimos que hacer muchos cambios para que fuese adecuado.

P. Después de la reforma, ¿qué tal está funcionando Chulona Mía?

R. Varía mucho según el fin de semana, ya que el mundo del off depende del público que trae la compañía. Nos promocionamos bastante por redes sociales y por el barrio, pero al final a la obra de teatro en el off suelen venir familiares y amigos. Por supuesto, depende de cada obra: con los estrenos, la sala se peta, pero con obras estrenadas en otras salas es más complicado conseguir público. Sorprendentemente, nos está yendo bien para ser el primer año, aunque tememos el verano, que son dos meses de pérdidas al no haber teatro.

P. De cara al futuro, ¿tiene pensado ampliar o hacer algo más con Chulona Mía?

R. Nos gustaría poder hacer festivales de teatro o de obras. Por ejemplo, este verano vamos a intentar montar un festival de música. Si en un futuro recibimos subvenciones, nos gustaría montar residencias artísticas: que una compañía pueda alojarse aquí durante un tiempo, ensayar en la sala y mostrar al público su trabajo, y que nosotros le pudiéramos dar un dinero o al menos el alojamiento. Pero eso depende un poco de las ayudas.

P. En su compañía La Nomai está montando una nueva obra, Sonia dice que descansaremos. ¿Por qué Tío Vania?

R. Nos gustó un monólogo en la película Drive my car, en el que estaban haciendo un Tío Vania, pero signado para sordos. Era algo muy potente porque resignificaba todo el personaje de Sonia y la escena en sí. Nuestro montaje es una versión de Tío Vania titulada Sonia dice que descansaremos. La he visto representada muchas veces y siempre que termina me emociono al escuchar el monólogo de Sonia. Lo que me interesa son esos personajes tan característicos de Chéjov que, siendo mayores o jóvenes, sienten que se les está escapando la vida.

P. ¿Cómo empezó el montaje?

R. Nosotros no solemos trabajar personajes ni diálogos, sino que utilizamos más bien cuerpos en escena. El elenco de La Nomai trabaja en nuestra obra como un grupo de actores y actrices que doblan el fondo de una película. En la representación, interpretan a un grupo de personas haciendo el ruido ambiente de un Tío Vania. Es decir, no se ve a los personajes, sino que se escucha el brindis de las copas, el cantar de los pájaros… Según avanza la historia de Tío Vania, este grupo de actores resuena cada vez más con el texto de Chéjov.

P. ¿Qué línea de trabajo siguen en La Nomai?

R. Hacemos teatro de investigación y teatro experimental. Somos doce personas en la compañía, y tengo la suerte de trabajar con gente muy talentosa y exitosa. El problema es que hay ensayos a los que no pueden venir todos los actores, por lo que es muy difícil planificar un calendario. Entonces, montamos obras sin personajes y partiendo de la idea de que todos los cuerpos son importantes, pero no imprescindibles. Algo fundamental para nosotros en cada montaje es la idea de probar algo que no hayamos hecho antes. Es algo que a mí me viene de Anne Bogart, una directora norteamericana que me interesa mucho: ella habla de lo bonito que es sentir que, al principio, la obra es inabarcable.

P. Es decir, en el teatro experimental, el proceso de descubrir la obra nunca acaba.

R. Sí, nos ha pasado bastante que, de repente, en una representación de alguna obra, todo hace clic. Por ejemplo, con Chest Press, nuestro anterior montaje con toda la compañía, la obra estaba ya muy pulida, pero nos salió un bolo en Sevilla. En vez de ocho, podían viajar solo seis, y las necesidades técnicas de la sala eran muy distintas. Tuvimos que pensar: ¿cómo hacemos este bolo en Sevilla? No somos unos kamikazes que hacemos cambios constantemente, pero el reajustar las obras es también parte del proceso de investigación.

P. ¿Cómo es el proceso de sentarse y crear una obra de teatro?

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